
¿Cuál es mi tipo de piel?
5 TIPOS EXPLICADOS
¿Qué es un
TIPO DE PIEL?
En general, los tipos de piel se dividen en varios grupos principales: piel grasa, piel seca, piel mixta, piel sensible y piel normal, y cada uno tiene sus propias necesidades de cuidado. Sin embargo, muchas veces la piel puede cumplir criterios de varias categorías. Por ejemplo, podemos tener una piel seca y sensible al mismo tiempo, o una piel más seca en ciertas épocas del año y más grasa en otras.
5 tipos
DE PIEL COMUNES
- Piel grasaLa piel grasa tiende a producir un exceso de sebo, lo que genera un aspecto brillante, especialmente en la zona T (frente, nariz y mentón). Suele presentar poros dilatados y es más propensa a las imperfecciones y a los brotes de acné por la acumulación de grasa e impurezas.
- Piel secaLa piel seca carece de humedad y a menudo se siente tirante o áspera. Puede verse opaca y con descamación, especialmente en los meses fríos o en climas secos. La piel seca puede ser más sensible a productos agresivos y suele ser más propensa a mostrar signos de envejecimiento prematuro como líneas de expresión y arrugas, que aparecen porque la piel seca no mantiene el delicado equilibrio entre aceites y humedad, lo que enlentece la renovación celular y la vuelve más vulnerable al daño de los contaminantes y los rayos UV.
- Piel mixtaLa piel mixta se caracteriza por tener zonas grasas (generalmente la zona T) y otras zonas secas o normales (como las mejillas).
- Piel sensibleLa piel sensible se irrita fácilmente por factores externos como el clima, los productos de cuidado de la piel o los contaminantes ambientales. Entre otras causas, la sensibilidad puede deberse a una afección cutánea de base, a una barrera cutánea debilitada o a factores ambientales como el clima o la polución. Puede reaccionar con enrojecimiento, picazón o sensación de ardor.
- Piel normalLa piel normal está equilibrada, sin excesos de grasa ni falta de humedad. Suele tener una textura suave, poros pequeños y una apariencia saludable. La piel normal es menos propensa a la sensibilidad o a los brotes de acné, por lo que suele ser el tipo de piel con menos problemas.
4 formas de identificar
TU TIPO DE PIEL
La inspección visual consiste en observar de cerca el aspecto y la textura de tu piel en diferentes zonas del rostro, idealmente con luz natural.
- Piel grasa:
Buscá un aspecto brillante, sobre todo en la zona T (frente, nariz y mentón). También pueden notarse poros dilatados.
- Piel seca:
Fijate si hay descamación, tirantez o zonas ásperas, sobre todo después de la limpieza. Puede verse opaca y sin vida.
- Piel mixta:
Notá las zonas grasas en la frente, nariz y mentón, con poros visibles, en contraste con parches más secos en las mejillas, que pueden sentirse tirantes.
- Piel sensible:
Buscá signos de enrojecimiento, picazón o inflamación, sobre todo como reacción a ciertos productos o factores ambientales.
- Piel normal:
Fijate si la textura y el color de la piel son parejos, sin brillo excesivo, sequedad ni signos visibles de sensibilidad.

Usar papel absorbente en el rostro puede ayudar a determinar el nivel de grasitud. Para este test, presioná el papel en distintas zonas de tu cara por la mañana antes de la limpieza.
- Piel grasa:
El papel absorbente retendrá rápidamente el exceso de grasa, dejando un residuo aceitoso.
- Piel seca:
Es probable que el papel no absorba casi nada de grasa, lo que indica un nivel bajo de sebo.
- Piel mixta:
El papel absorberá grasa de la zona T, pero mucho menos de las mejillas.
- Piel normal:
Observá si el papel toma una cantidad mínima de grasa, lo que indica una producción equilibrada de sebo, sin excesos ni carencias.

El test del tacto consiste en sentir distintas zonas del rostro para evaluar la textura y los niveles de humedad. Después de lavarte bien las manos, usá las yemas de tus dedos para notar cómo se siente la piel al tocarla.
- Piel grasa:
La piel se siente resbalosa y grasosa al tacto, especialmente en la zona T.
- Piel seca:
La piel se siente tirante, áspera o con descamación, lo que indica falta de humedad.
- Piel mixta:
La zona T se siente grasa, mientras que las mejillas pueden sentirse normales o secas al tacto.
- Piel sensible:
Fijate si la piel reacciona negativamente al tacto, mostrando enrojecimiento o irritación. Tené en cuenta que no toda piel sensible va a reaccionar a este test, depende del grado de sensibilidad.
- Piel normal:
Cuando tocás la piel normal, no se siente ni demasiado grasa ni demasiado seca. Tiene una textura homogénea y se percibe suave al tacto. La piel normal generalmente no muestra enrojecimiento, irritación ni bultitos visibles.
Si todavía tenés dudas y querés un análisis más concluyente, podés acudir a un profesional del cuidado de la piel para una evaluación más precisa. Podrá realizar pruebas y analizar tu piel en condiciones controladas para determinar tu tipo de piel.
¿Puede tu tipo de piel
CAMBIAR CON EL TIEMPO?
Además, factores como el embarazo, la menopausia, el estrés, la alimentación y la exposición a elementos como el sol, el viento y la contaminación también pueden influir y modificar tu tipo de piel con el tiempo. Reevaluar periódicamente las necesidades de tu piel y ajustar tu rutina de cuidado en consecuencia es clave para mantener una piel de aspecto saludable.
TIPO DE PIEL
Tipos de piel más comunes:
Piel grasa, seca, mixta, sensible y piel normal.
Cómo identificar los tipos de piel:
Los métodos incluyen la inspección visual, el test con papel absorbente y el análisis profesional.
Causas de los distintos tipos de piel:
La genética, los factores ambientales, los cambios hormonales, la alimentación y los productos de cuidado influyen en el tipo de piel.
Cómo manejar cada tipo:
Seguí una rutina específica para tu tipo de piel, usando ingredientes beneficiosos para sus necesidades.
Consejos para manejar
CADA TIPO DE PIEL
El cuidado adecuado es esencial para mantener una piel con aspecto saludable y luminoso, sin importar tu tipo de piel. Así podés manejar de forma efectiva los distintos tipos de piel:
Limpiá tu rostro dos veces al día para eliminar el exceso de grasa y evitar la obstrucción de poros
Exfoliá con regularidad para eliminar células muertas e impurezas
Usá humectantes y protectores solares no comedogénicos y libres de aceite
Controlá el brillo durante el día con productos matificantes o papeles absorbentes

Hidratá con frecuencia
Usá limpiadores cremosos e hidratantes que no eliminen los aceites naturales
Tomá suficiente agua para mantener la hidratación de la piel
Usá productos distintos según la zona del rostro
Optá por un limpiador suave y equilibrante
Exfoliá una o dos veces por semana, pero evitá sobreexfoliar las zonas más secas
Probá siempre los productos en una pequeña zona antes de usarlos en todo el rostro para evitar irritaciones
Elegí productos sin fragancia, hipoalergénicos y diseñados específicamente para piel sensible
Mantené una rutina de cuidado sencilla
Usá ingredientes calmantes
Limpiá tu rostro dos veces al día con un limpiador suave y equilibrado
Exfoliá una vez por semana para eliminar las células muertas
Aplicá protector solar de amplio espectro todos los días para protegerte del daño UV
Evitá productos agresivos que puedan alterar el equilibrio natural de la piel

Rutina de cuidado
PARA CADA TIPO DE PIEL
Limpiá tu rostro para eliminar grasa, suciedad e impurezas.
- Piel grasa:
Elegí un limpiador en espuma o en gel con ingredientes como ácido salicílico para ayudar a eliminar las células muertas que pueden obstruir los poros.
- Piel seca:
Usá un limpiador en leche que reponga la humedad y alivie la sequedad.
- Piel mixta:
Probá un limpiador suave que equilibre la producción de grasa sin resecar la piel.
- Piel sensible:
Elegí un limpiador sin fragancia y apto para piel sensible, con ingredientes suaves o calmantes como el dexpantenol.
- Piel normal:
Un limpiador suave en espuma o en crema funciona bien para limpiar sin resecar ni generar exceso de grasa.

Usá un tónico para reequilibrar el pH de la piel y prepararla para los siguientes productos de cuidado
- Piel grasa:
Usá un tónico con hamamelis o ácido salicílico para matificar y ayudar a cerrar los poros.
- Piel seca:
Optá por un tónico hidratante con ingredientes como ácido hialurónico o glicerina para reponer la humedad y aliviar la sequedad.
- Piel mixta:
Elegí un tónico equilibrante que ayude a controlar la grasa en la zona T e hidrate las mejillas, como un tónico a base de agua de rosas.
- Piel sensible:
Usá un tónico calmante, sin alcohol, con ingredientes como manzanilla o aloe vera para calmar e hidratar sin irritar.
- Piel normal:
Un tónico suave ayuda a mantener el equilibrio del pH y prepara la piel para los productos que siguen en la rutina.
Aplicá un tratamiento para ayudar a abordar necesidades específicas de la piel como signos de envejecimiento, textura irregular, hiperpigmentación o imperfecciones, incorporando ingredientes que se adapten a las necesidades de cada tipo de piel.
- Piel grasa:
Aplica un producto de cuidado de la piel de textura ligera con Niacinamide para ayudar a controlar la producción de sebo y minimizar la apariencia de los poros.
- Piel seca:
Usa un sérum nutritivo o un aceite facial rico en antioxidantes como la Vitamin E para proteger la barrera cutánea, o un producto de cuidado de la piel con ácido hialurónico para hidratar.
- Piel mixta:
Aborda preocupaciones específicas con distintos sérums según lo necesites para las zonas grasas o secas, por ejemplo, un sérum con Vitamin C para aportar luminosidad al rostro.
- Piel sensible:
Elige un sérum suave con ingredientes calmantes, como extracto de té verde, para aliviar la piel.
- Piel normal:
Utiliza un sérum versátil que contenga antioxidantes o péptidos para mantener una piel de aspecto saludable y tratar pequeñas preocupaciones como el tono o la textura irregulares.

Aplica una crema humectante adecuada a tu tipo de piel para hidratar y ayudar a retener la humedad.
- Piel grasa:
Elige una crema humectante matificante no grasa o una crema en gel para hidratar sin dejar una sensación aceitosa en la piel.
- Piel seca:
Usa una crema humectante rica y cremosa con ingredientes como la Shea Butter para nutrir en profundidad y aliviar la resequedad.
- Piel mixta:
Aplica una crema humectante ligera en la zona T y una más rica en las mejillas, o usa una crema humectante diseñada para piel mixta, ajustando su uso según los cambios de estación.
- Piel sensible:
Elige una crema humectante hipoalergénica, sin fragancia y con ingredientes calmantes.
- Piel normal:
Usa una crema humectante equilibrada, apta para todo tipo de piel, para mantener la hidratación y apoyar la condición general de la piel.
Aplica protector solar con FPS 30 o superior como último paso de tu rutina de cuidado de la piel, según el clima o la época del año. El protector solar ayuda a proteger tu piel del daño UV, el envejecimiento prematuro y otros daños en la piel.
Elige un protector solar que sea adecuado para tu tipo de piel, ya sea una textura ligera con acabado mate para piel grasa o una fórmula extra humectante para piel seca. Vuelve a aplicar protector solar cada dos horas cuando estés expuesto a la luz solar directa.















